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miércoles, 1 de abril de 2009

EL SILENCIO DE LOS ÁNGELES

por Mercedes Franco



¿Callas, princesa? Me niegas la música de las rosas, el intenso aroma del arpa, el sereno color de tu voz pequeña y sutil. Te pedí encontrarnos y me enviaste un silencio inalcanzable.Ahora duermes lejana y ajena, pequeña bailarina, cuerpo de etrusca o romana, ciego el mundo que dejas, con su música de nadie, coro de las calles oscuras que huyen hacia el olvido. Huye aromada de peces interminables la huella de tu pie, subes sendas de brisas vagas, de helechos suaves y soles minerales, bailas con las aves y los astros, bella en el huerto de tu casa infantil. No te he perdido, princesa mía, solitaria, duermes en un breve uinstante, en un ardor de girasoles encendidos. Cabellera de miel, pluma de oro, aguardas sentada en una gran roca blanca a un lado del camino. Junto a ti yace el silencio de los ángeles.
Hoy 24 de marzo de 2009 muere una de las más brillantes narradoras de Venezuela, Stefanía Mosca, Cursó estudios de Letras en la Universidad Central de Venezuela (UCV), abordó diversos géneros literarios y ejerció la docencia en varias universidades. Entre sus obras destacan Mi pequeño mundo (1996), El suplicio de los tiempos (2000) y El circo de Ferdinand (2006).
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Stefania Mosca nació en Caracas en 1957. Ha sido asidua colaboradora de periódicos y revistas. Su escritura explora el ensayo, la crónica, la novela y el cuento. Denuncia, en todos estos géneros, la crueldad como mediación, y evidencia el asedio del estereotipo a través de la bufa del medio mundo metido en la historia de la mercancía. Es autora de los siguientes libros: Jorge Luis Borges: utopía y realidad (ensayo), Colección Estudios, Monte Ávila Editores, Caracas, 1984; La memoria y el olvido (ensayos), Libro menor, Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1986; Seres cotidianos (cuentos), Cuadernos de difusión Fundarte, Caracas, 1990; La última cena (novela), Colección Continentes, Monte Ávila Editores, Caracas, 1991; Banales (cuentos), Colección La Tuna de Oro, Grijalbo-Mondadori, 1993; Mi pequeño mundo (novela), Biblioteca Andina, Planeta, Caracas, 1996 (primera novela de una trilogía que adelanta la autora y ganadora del Premio Municipal de Literatura, 1997).


Recordémosla con uno de sus artículos más celebrados:
Mujer y literatura Por: Stefania Mosca Fecha de publicación: 30/03/08 El boom literario desde el fin de siglo es la literatura escrita por mujeres. Hasta los grandes consorcios editoriales y sus estrategias de mercado se han dedicado a la busca de la mujer escritora. El fenómeno es tal que hasta los grandes monstruos de la literatura, Carlos Fuentes, por ejemplo, con Diana la cazadora (que usaba duchas vaginales de parchita para seducir a su adormecido compañero, cuya virilidad no se enfoca pero fue existente), estos escritores que aún aspiran al Nobel asumen la voz femenina para no quedarse fuera de la preponderancia del mundo femenino como tema y componente enunciativo del relato de nuestro tiempo.Es recurrente en la mujer que escribe enfrentar el mundo que la oprime, desafiar la hoguera que la amenaza. Su cuerpo disminuido, hecho vehículo de la tentación, del pecado en un tiempo, es hoy la materia donde se levanta el ardid del mercado, el gusto por la cosa. No hay carro ni güisqui ni compota que no lleve su pretty woman consigo. La mujer inteligente, la mujer en el poder es un hombre mejorado, más trabajador, honrado, etc...El mundo de la mujer, aún hoy es un mundo opresor, donde podemos salvarnos tras duras pruebas: la bulimia, la anorexia, la fertilidad inducida, los suburbios y su cultura de la casita feliz. Las adolescentes siempre están gordas, y a las gordas de verdad les cuesta mucho hacer amigos y hasta no las dejan entrar en los locales de moda. Los adolescentes se definen por las marcas y tiñen a placer sus cabellos o cualquiera que sea la campaña donde se fragüe la felicidad, ser otra, ser la imagen.Esta patología global lleva a muchos cirujanos plásticos a la dicha de ser millonario tras haber inventado sistemas para tornar redondos los ojos de las asiáticas y voluminosos los pechos de las nórdicas y eternas las bellezas que casi habíamos olvidado, Raquel Welch, Catherine Denueve o el relanzamiento, siempre patético, de María Conchita Alonzo. El mundo del espectáculo lo ha invadido todo, los cuerpos y sus estancias, el deseo y su pasión. Aun así, en este teatro devaluado, la humanidad y su carácter subsiste, crea y añade objetos increíbles a la naturaleza.Productos de la acción mediática, los hombre y mujeres del siglo XXI apenas pueden imaginar el mundo alternativo donde volver a ser sin ser vistos. La dictadura o el terrorismo mediático nos envuelven, son la forma toda de una mediación que alimenta el cuerpo y su necesidad tergiversadamente. Elabora estereotipando, homogeneizando, perfeccionando la imagen que no su humanidad. He allí el punto donde empieza a urdirse el simulacro del simulacro, hasta perder el vínculo con lo real, que eso solo debería ser el verbo, la palabra.De Belén Gopegui me llegó la noticia de un manifiesto suscrito por escritores españoles en pos de la acción para recuperar lo real. Yo, desde esta otra orilla, coincido. Denunciar el simulacro, la dictadura mediática donde está inmerso el mundo, es un aporte indispensable de los hacedores de la palabra para los contemporáneos que hemos descubierto y heredado este abismo enorme y vacío.Reivindicar el verdadero sentido de los cuerpos, lo sutil de la belleza, nuestra humanidad, nuestra memoria, cultivar el amor, la solidaridad, la fraternidad. Debe ser el contraste indispensable para construir otro orden más benévolo con la naturaleza y con la humanidad y el porvenir. La competencia y el consumo, por más que el mercado crezca y se sofistique, nunca podrán llenar la existencia, su sentido, la vida, su realidad.



martes, 16 de septiembre de 2008

Mercedes Franco, miembro de la Red, nominada al premio Astrid Lindgren

Reproducimos la entrevista que Ana María Hernández le hiciera a la escritora Mercedes Franco, miembro de la Red Nacional de Escritores de Venezuela-Capítulo Caracas, y quien está nominada, por Venezuela, al famoso y prestigioso premio Astrid Lindgren que otorga el gobierno de Suecia.


Una escritora rumbo al Astrid Lindgren

"¿De qué vale la literatura, el arte, las matemáticas si no tenemos planeta? Quise concientizar sobre los animales" Mercedes Franco Licenciada en Letras

Mercedes Franco ha investigado el siglo XVI venezolano porque piensa que hay que sentirse orgulloso de la raíz española (Nicola Rocco)

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A la escritora Mercedes Franco le brillaron los ojos cuando supo que estaba nominada al Premio Astrid Lindgren de Literatura Infantil -suerte de Premio Nobel para esta categoría-, otorgado por el Gobierno sueco.

De los 13 libros que ha publicado para niños y jóvenes, dos de ellos llegaron a Suecia, gracias a la postulación que enviaron el Banco del Libro y Monte Ávila Editores. Estos títulos son: Vuelven los fantasmas (1996) y Simón coleccionaba tortugas (2004). El fallo del premio se dará a conocer en marzo de 2009.

-¿Cómo recibió esta nominación?

-Me puse contentísima, aunque te anticipo que ningún latinoamericano se lo ha ganado. Esta nominación inspira a todos los otros escritores de literatura infantil en el país; y como hay bastantes, yo pienso que no solamente es bueno para mí sino para los demás autores.

-Mientras espera el veredicto ¿qué publicará ahora?

-Va a salir uno con la Fundación Provincial, Animales fantasmas, que son los animales maravillosos: el caballo fantasma de Piar y la mula manía, el perro de las babas que aparece en Aragua de Maturín, el gato fantasma. Ese libro está quedando bien bonito. También está Cuentos de Venezuela, ganador de la Bienal Cofae. Tienen un toque fantástico, pero son más familiares, de diferentes partes del país. Hay otro libro, Leyendas urbanas de Caracas, además de Leyendas de Venezuela; Criaturas que nadan que va a salir por Santillana, y uno que se llama Una marcha de fantasmas, por Alfaguara.

-¿Cómo es una marcha de fantasmas?

-Los fantasmas manifestaron para protestar. Estaban reclamando su derecho a asustar.

-¿Por qué le interesan tanto los fantasmas?

-Desde pequeña yo disfrutaba mucho los cuentos de mis abuelas y de las tías. Vengo de Maturín, cuando era pequeña eso era un pueblo, y se oían cuentos terribles; y mi abuelita me contó que sobre nuestra familia pesaba una maldición de que todos los varones tenían que morir de espanto, hasta la quinta generación. A mi mamá le toca, pero como es hembra se salva.

-¿Cuál es la maldición?

-La cosa se originó a principios del siglo XX. Una de las muchachas de esa familia asistía a misa con un escote muy grande. El cura la regañaba y a los demás no les gustaba. En una de esas, se acercó a comulgar con un escote espectacular, como los de ahora, y el cura no le dio la comunión. Entonces los muchachos sacaron a patadas al cura de la iglesia, lo pusieron en la entrada del pueblo y le dijeron "no queremos verte más"; y el cura les dijo "todos morirán de espanto hasta la quinta generación y desde ahora Maturín nunca tendrá un cura salido del mismo pueblo". Y eso se ha cumplido, los curas de Maturín los tienen que sacar de otra parte, nadie de Monagas es cura.

-¿Cómo surge ?Vuelven los fantasmas

-Cuando mi hijo tenía como cinco años, le dije una vez "¿te cuento un cuento?". Yo le contaba de gaticos, de perritos y me sorprendió: "Cuéntame uno de terror, donde aparezcan fantasmas, diablos, monstruos", y le empecé a contar de aquellos que yo tenía y le fascinaban; y lo mismo a mis sobrinos. Ese libro tiene mucho éxito, ya lleva como diez ediciones, y los niños encantados, nunca me imaginé que iba a pasar eso.

-Muy distinto a ... Simón colecciona tortugas

-Sí, esa es una aventura fabulada, ambientalista, porque yo soy una apasionada del ambientalismo: ¿De qué vale la literatura, la música, el arte, las matemáticas si no tenemos planeta? Quise concientizar un poco acerca de los animales silvestres porque a mí me ha tocado ver en Monagas la captura de animales silvestres. En ese libro quise hablar acerca de la lapa, porque la gente come mucha lapa y resulta que ella pare un solo hijo al año. Cuento que cuando Simón Bolívar era chiquito reclamó porque cazaron una lapa, y después relato que cuidaba las tortuguitas.

-¿Es difícil escribir cuentos de terror para los niños?

-Hay que suavizarlo, yo lo hago con el humor; porque hay cosas que en verdad son terribles.

-Tiene dos novelas publicadas, ¿viene alguna nueva en camino?

-Sí. Tengo una que llegó de finalista en el Premio Miguel Otero Silva, y ahora la voy a publicar con Planeta. Se llama En el reino de Arduina, y trata sobre la vida del Mariscal Sucre, pero no como uno lo concibe, sino su estancia cuando estuvo en Ecuador, en Bolivia, y una parte mágica que rodeaba su figura, porque él también tenía como una maldición: toda su familia se murió ahogada. Se trata de un antepasado suyo que trata de comunicarse con él, es el barón De Prés. La novela se cuenta como en dos planos, el barón ve a un caballero en una fiesta, y también sufre lo que él ve porque está el otro en un plano diferente. No se comunican, pero se ven.

amhernandez@eluniversal.com

Ana María Hernández G.
EL UNIVERSAL